Sentados los dos mirándonos mientras a los árboles se los lleva el viento, me contás algo que no entiendo bien; si era bueno o malo, no entiendo bien.
Decías que había unos cuantos soldaditos que marchaban desde ayer. Que por las noches no te dejaban dormir, mas bien, te hacían llorar. - Pero eran lagrimas de felicidad - decías, porque te llenaba de orgullo que alguien luche por vos. Por el mundo. Por tu mundo.
Sentados los dos mirándonos mientras a los árboles se los llevaba el viento, me contabas algo que no entendía bien. Pero al final pude entender como era tu mundo. Tu estúpido mundo.
miércoles, 21 de enero de 2015
domingo, 11 de enero de 2015
Te queres reír
Ya es de
noche. No se si
querés venir, pero vos
igual llegas.
Abrís la puerta. Sabes que estoy aquí. Me miras y sonreís.
Un vaso de
agua si querés te puedo servir, si es que
te puedo servir.
Sonreís. No me decís
nada. Te sentas. Me miras.
Me levanto. Abro la
puerta como pidiéndote que te vayas.
Capaz que
vos sos así con todos y conmigo
sos más vos que con todos.
La luz del
baño esta prendida y vos podes
ver: Detrás de
esta máscara no hay
nadie. Detrás de
esta máscara no hay
nadie nuevo.
No se si
preguntarte si querés venir.
No se si preguntarte si querés salir.
No se si preguntarte si querés salir.
¿Queres
venir? ¿Queres
salir? ¿O te queres reír?
viernes, 2 de enero de 2015
Aullido
ALVARO LUGOSI
a Allen Ginsberg
Medio siglo después puedo ver como las mentes mas brillantes (y encima tengo la maldición de que sean contemporáneos míos) están embobados en mamparas de cristal.
Desairar al sentimental. La única usanza que no aburre.
Pasan años ocultándose
Del hipnotizado mirar
Del amor esquizoide de un amigo
Del pétalo
de los labios
Del más níveo
amanecer
Del santo más
pávido
Del valle
de sal
Donde
iremos a renacer
Del frío de
la sombra
Del
pabellón más oscuro
Del no
menos difícil
Del mal de
la flor
Del hombre
sin sonrisa
Que se ha
quedado sin color
Del
inoportuno viento
Del bailar
de la marea
Del mar y
el hipnotismo
Del
pavimento arenoso
Del polvo
de las chicas que destilan en el corso
Del amigo
de los huesos
Del señor
que tiene un libro
Del valle
de las canciones
Del verde
fugitivo
Pájaro con
alas que a volar nunca ha aprendido
Del inocuo
mirar de la madre
Del padre
que tiene que ver
Del
impuesto caminar del hermano
Del asiduo
capricho de salir
Para que
alguna vez necesite volver
Aullido de
cachorro
Cachorro
aprendiendo a hablar
Hablar
entre paredes
Que nunca
va a terminar
No hace
falta un final para terminar
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